18 de mayo de 2009

Tres meses en Monterrey

Hoy es un buen día para dar gracias a Dios por el tiempo que llevo aquí en Monterrey, los primeros tres meses. En la película "El Señor de los Anillos", cuando Sam y Frodo comienzan su viaje, Sam se para de repente en una granja y dice: "Esto es lo más lejos que he estado de casa". Con tres meses fuera de mi casa (que no es nada de tiempo) me siento igual que Sam. La verdad es que en los últimos dos años pasé preguntándome cómo sería llegar a un lugar donde no conozco nada (y casi que a nadie) y poder hacer de ese lugar mi casa. Pues en estos tres meses he ido contestando esa pregunta.
Este último mes se caracterizó, sin duda alguna, por la gripe famosa y por la interrupción de actividades comunitarias y de actividades en la ciudad. La verdad eso le hizo bien a todo mundo aquí, porque la gente aquí lleva un ritmo de vida muy intenso y la parada obligada era la única forma de hacer un alto en medio de ese ritmo de vida.
Mientras hemos ido retomando el curso normal de la dinámica de la comunidad y de la vida de la casa, sigo viendo la fidelidad y el amor de Dios. En este mes sigue preparándose la carrera organizada por la comunidad "Por una juventud con valores" que fue postpuesta por la cuestión de la influenza. También vamos entrando al verano y eso significa un aumento en dos cosas: la temperatura, y las actividades de la juventud de la comunidad. La verdad es que las últimas dos semanas el calor fue bastante impresionante, y cada vez que la ciudad alcanzaba una nueva temperatura alta, también yo llegaba a lo más caliente que había estado en la vida. Gracias a Dios todo este fin de semana cayó lluvia y se vino un fríito más tico. Los que han estado en otros países tiempos largos lo saben: uno empieza a extrañar ese clima de Costa Rica del que tanto nos quejamos todo el año.
También aumentarán las actividades comunitarias. Veo el verano como un tiempo en que Dios quiere impactar la vida de muchos universitarios y adolescentes y quiere además que yo sea testigo de eso y le doy gracias por darme esta oportunidad. Mientras voy familiarizándome con los nombres de las calles y las rutas para llegar a los lugares, y mientras voy aprendiendo más nombres de gente y conociendo más a las personas con las que sirvo, voy también creciendo en mi confianza en Dios y en mi apoyo en él. Creo que su amor es para todos y tan sólo está esperando que nos decidamos a recibirlo y a dejar que nos dé su bendición y su cuidado.
Sigo agradeciendo las oraciones de todos y sigo teniéndolos en mi oración. Me alegra recibir sus correos y sus comentarios al blog y espero que el Señor siga bendiciéndolos también a ustedes.

PD: Lástima morados, ya se nos había hecho normal ser campeones cada seis meses.

1 comentario:

Pili Carmona dijo...

qué bueno que ya te estás acomodando por allá, con todo lo que eso implica. Poco a poco eso sí y con paciencia que hay tiempo.
con lo del Sapri parece que nada está escrito aún por lo de la apelación y eso.. por ahora está suspendida la final Heredia-Liberia.
un abrazo!