Las misiones de Semana Santa en la Sierra de Santiago con los adolescentes de MJ fueron una experiencia muy buena. Es un trabajo muy distinto del que se hace en las misiones en Costa Rica, sobre todo porque el grupo misionero es más grande. A cada pueblo van unas 15 personas o más, un grupo de adolescentes con sus líderes y con un matrimonio o dos que los apoyan en la cuestión de las comidas. No se hospedan (como en Costa Rica) en casas de la gente del pueblo, sino en algún lugar que la gente ponga a disposición del grupo, por eso es que va una pareja a servir en la cuestión de la cocina. Además, las misiones son desde el sábado antes del domingo de Ramos hasta el domingo de Pascua, entonces hay más tiempo para hacer actividades con la gente del pueblo. Lo que sí permanece igual que en Costa Rica es que se celebra el Triduo Pascual, que se hacen actividades para niños, adolescentes y adultos, y que se vive una experiencia asombrosa de descubrir la pobreza y la sencillez con que mucha gente de este mundo tiene que vivir.
Mi pueblo se llamaba Cañón del Álamo, yo fui a cargo de un grupo de 13 adolescentes con la ayuda de cuatro líderes más y dos matrimonios. El pueblo estaba a 14 kilómetros del pueblo más cercano, 14 kilómetros en camino de piedras. En medio de un cañón bastante impresionante, donde algunos días estuvimos por debajo de los 10 grados de temperatura (nos quedó sobre todo marcado el martes, que amaneció a 2°). El Cañón del Álamo es un verdadero desierto, puras montañas muy secas, muy rocosas con poca vida y poca agua. Y el Señor, en medio de todo esto, nos permitió a mí y a mi grupo misionero ser la voz del que clama en el desierto.
Durante los días de la Semana Santa, con el sol de día y la luna llena de noche (y sin electricidad en el pueblo) el grupo misionero se encargó de las liturgias, de visitar a las familias del pueblo, de darle el espacio a niños, jóvenes y adultos para meditar y reflexionar en el sacrificio de Cristo, y también de compartir comunidad dentro del mismo grupo.Si alguien quiere el link a las fotos me puede pedir al correo.
Fue verdaderamente impresionante ver a los adolescentes sirviendo, dispuestos totalmente a hacer lo que hubiera que hacer, a recibir cualquier condición extrema de clima, de falta de luz, de falta de agua, de falta de comida... También fue impresionante ver el servicio de los dos matrimonios, totalmente entregados al Señor, dispuestos a consagrar su Semana Santa (y muchas semanas antes) y sus recursos para servir a los misioneros. El pueblo respondió muy bien, las pocas familias que viven ahí asistieron a cuanta actividad hubo. Y pude ver que el Señor tiene muy viva a su iglesia, con jóvenes entregados al servicio, con matrimonios santos y misioneros, y con mucha gente que realmente necesita y busca vivir de la palabra de Dios.
Sé que en otros lugares hubo misiones también, todo el tiempo (como me suele ocurrir en momentos como estos) experimenté una unidad espiritual con la gente de misiones en otros lugares aquí en México, y en los pueblos de Costa Rica donde Árbol de Vida va tan devotamente.
Sé también que en medio de la semana mucha gente aprovechó para simplemente estar en la casa y reflexionar en el sacrificio de la cruz, o sólo para descansar del ritmo de vida que cada vez es más ajetreado.
Espero que en esta Semana Santa hayamos podido comprender que todo lo que ocurrió en la cruz fue por amor a nosotros, y que la muerte no tiene poder sobre la vida, ni tiene tampoco la última palabra. Espero que podamos disfrutar en estos cincuenta días de Pascua de la alegría de ser salvados por Cristo de todo nuestro dolor y sufrimiento, y que esa alegría se contagie a otros para que muchos escuchen esa voz que clama en el desierto diciendo: preparen el camino al Señor.
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