13 de marzo de 2009

La conquista de la ciudad - Parte 1

En enero del 2006 tuve una experiencia que cambió mi vida por completo. Tal vez para algunos sea algo familiar, tal vez otros lo hayan hecho u oído hablar de esto; tal vez algunos no sepan lo que es. Ese año hice por primera vez lo que llamamos evangelización al azar. ¿Y qué es esto? Pues es fácil, es salir a caminar con algún hermano cristiano, buscar en la calle a alguna persona que jamás has visto, y compartirle en tres o cinco minutos lo que creemos los cristianos: que Dios nos ama, que Cristo nos salvó, y que podemos optar por una vida nueva en él.
Cuando lo hice por primera vez, recuerdo que estaba temblando del miedo, andaba tratando de caminar por donde no hubiera nadie y sólo veía el reloj para ver cuándo sería hora de volver a la casa. Por supuesto (como suele ocurrir cuando hacemos cosas por Dios) la experiencia me impactó sobremanera y quedé con el deseo de hacer esto más a menudo.
Ese día me quedó claro cuál era el llamado misionero de nuestra comunidad: evangelizar la ciudad. Así como leemos de santos que se fueron a África, a Japón, a India y a otros rincones del mundo a proclamar la buena noticia, así se va a leer en algunos años sobre los misioneros que se dedicaron a evangelizar la ciudad, donde (aunque hay iglesias por todos lados) lo cierto es que la gente ya no conoce a Dios.
Desde entonces he querido entender más claramente cómo es que nosotros podemos conquistar y evangelizar la ciudad. Hay muchos métodos, la evangelización al azar es uno de ellos. Otros métodos incluyen otros tipos de evangelización (relacional, de ambiente, o lo que el padre Sejo llama los nuevos Areópagos: los espacios de Internet como Facebook, MSN, y claro, los blogs...). Pero el llamado es claro, nuestra vocación misionera puede incluir muchos viajes a pueblitos lejanos y rincones donde no hay sacerdotes y demás, pero el enfoque principal es el de conquistar la ciudad para Dios. La ciudad que se construyó alrededor de la iglesia o de la catedral, pero que hoy desarrolla su vida como si esa iglesia no existiera.
Aquí en Monterrey estoy empezando a conocer otras formas con las que se puede conquistar la ciudad, y mi idea es los próximos viernes continuar esta colección de entradas para comentar un poco de lo que pienso, tanto sobre lo que se hace en Costa Rica, como lo que hacemos aquí, y lo que he visto que se hace en otros lugares.
Una cosa es segura, mientras escribo esto (o mientras lo leen ustedes) hay un grupo de jóvenes en alguna ciudad del mundo, pensando cómo trabajar mejor para que más gente en la ciudad escuche la Palabra de Dios.

2 comentarios:

CAV dijo...

Muy bueno, Migue; en efecto nuestra misión en la EDE ha sido descrita como evangelizar "especialmente en los ambientes descristianizados" (de los cuales la ciudad es el principal) y nos caracterizamos por ser comunidades principalmente urbanas.
Un dato histórico: lo de los "nuevos Areópagos" fue un término acuñado por Juan Pablo II... ahora no me acuerdo en cuál documento, pero en alguno de ellos...

安东尼I dijo...

Felicidades Miguel por tu nueva ocupación.
Ahora que has cambiado las traducciones por trabajo de campo (evangelización al azar) conviene que tengas en mente siempre el proyecto de vida que ahora te estás forjando, entregado a la fe. Has tenido la suerte que a muy pocos depara el destino, que es la de cumplir un deseo: ahora que estás haciendo lo que realmente te gusta y lo que realmente has querido hacer, ten siempre en mente el objeto a que tienden tus acciones y el principio que las mueve.
Pd: podrías ofrecer premios a los primeros que pongan sus comentarios en el blog;)