12 de enero de 2009

Hágase tu voluntad

Ha sido un principio de año intenso y movido.
Los primeros días de enero no pasó gran cosa, como siempre quedarse en la casa y disfrutar de las vacaciones con la familia.
A partir del 5, llegó a Costa Rica ese fenómeno llamado Verano en Misión. Es un mes y medio en que jóvenes de diferentes países de América se encuentran en Costa Rica para servir en la comunidad y dedicarse por completo al Señor. El VEM es uno de mis amores más grandes, y este año por decisión personal y por estar de cara a mi viaje, no he podido participar plenamente del él. Sin embargo me he asegurado de estar el tiempo que pueda con los que están metidos de lleno en el VEM, he tenido la oportunidad de darles algunas charlas y de pasar el tiempo con ellos. Es impresionante pasar el tiempo con esta gente, que deja sus vacaciones, su casa, su comodidad, simplemente porque quiere servir a Dios.
El Señor me ha permitido en estos días enterarme de cosas importantes. Quedaron listos trámites de la graduación, y llegaron a México mis papeles de la visa. Todo va en sus manos, y estoy convencido de que Él está cumpliendo su voluntad en mi vida.
También estos días he visto el sufrimiento humano, luego del terremoto que sacudió mi país el jueves pasado. Realmente me impresiona pensar que Dios simplemente quiso que yo conservara mi casa, mi vida y a mis seres queridos, mientras tanta gente se vio seriamente afectada por el terremoto. Es extraño muchas veces pensar por qué Dios decide una cosa para unos y otra tan grave para otros. Sólo le pido que en estos días de sufrimiento, más gente se acerque a Él y lo conozca a raíz de estas dificultades.
De mañana en ocho días comenzará el campamento de adolescentes, durante cinco días voy a pasar en San Fernando, en Heredia (muy cerca de donde fue el terremoto) con los adolescentes de la comunidad, sirviéndolos y ayudándolos a encontrar a Dios en sus vidas. Hoy tuvimos una reunión de planeación de ese campamento, y mientras orábamos, pensé en la fuerza de esta frase tan pequeña: "hágase tu voluntad".
Estuve pensando que esa frase es quizá el gesto mayor de confianza en Dios que un ser humano puede hacer. No hay abandono más grande que este: dejar de buscar cumplir nuestros planes y simplemente pedirle a Dios que se haga su voluntad. Aún cuando no la entendamos, cuando ni siquiera sepamos cuál es su voluntad, le decimos al Señor que se haga su voluntad. Y es porque confiamos que esa voluntad es mejor que nuestros planes o nuestras ideas.
Creo que es una buena manera de entrar al 2009. A un año donde nadie se esperaba terremotos, donde mucha gente no sabe lo que ocurrirá con su situación económica, donde me preparo para ir a un lugar que no conozco y a un proyecto de vida que no puedo calcular.
Soltemos las riendas de nuestra vida, y digámosle a Dios esas tres palabras que cambian la historia de la humanidad todos los días: hágase tu voluntad.

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