Luego de mi última entrada me fui de campamento y hoy tengo que decir que realment el Señor me permitió estar en primera fila para ver su obra. Hace algunos años, un hermano me dijo que servir con adolescentes era cumplir una tarea como la de Moisés, que guió al pueblo de Israel pero no pudo verlo entrar a la tierra prometida. No podía tener más razón.
El campamento que terminó el sábado fue un espacio que me dio Dios para ver, de lejos, la obra que está haciendo en los adolescentes de mi comunidad. Con ellos serví y caminé durante cuatro años enteros, y en el quinto campamento sólo me tocó contemplar la obra de Dios en sus corazones: ver cómo se deciden por el Señor y por dejarse usar por Él. No me corresponderá ver todo lo que hagan con esta decisión, porque ya no voy a acompañarlos más en el camino. Entonces me pasará efectivamente como a Moisés.
Igual digo lo que he dicho los últimos seis años de mi vida: el Señor simplemente me escogió para ser testigo de su obra, sentado en primera fila. No puedo dejar de gozarme en Él, ni dejar de agradecerle. En verdad, la confianza que ponemos en Dios no queda nunca defraudada, porque Él comienza una obra y jamás la deja sin terminar.
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1 comentario:
AMEN! Nuestro Señor nos permite estar en primera fila y gozarnos en su obra y en su poder! Gloria a Dios Miguel por ser ese hombre firme "puesto y dispuesto a defender la Brecha" que le corresponde. Sé que DIos te usó con esos adolescentes y sé que te seguirá usando en el camino donde te ponga! Animo, guerrero del Señor! A seguir combatiendo por el verdadero Rey!
Claudia Lorena Quinto
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