Esperanza que no defrauda
Enfrentados por los incesantes retos de la actualidad para criar hijos, los padres difícilmente pueden ser culpados por responder con miedo o colapsar en desesperanza. Desafortunadamente, el miedo y la desesperación son la respuesta incorrecta. El BCJ de Kairós recientemente entrevistó a Dave Touhill, líder de la comunidad Pueblo de Esperanza, sobre el tema de la esperanza.BCJK: ¿Cómo difiere la esperanza del optimismo?
Dave T: La esperanza se basa en algo seguro, en la promesa de alguien en quien podemos confiar, que siempre quiera lo mejor para nosotros. Se basa en Jesucristo. El optimismo sólo es una disposición agradable. Puede no reflejar si quiera la realidad.
BCJK: ¿Por qué es tan importante la esperanza como padre?
Todos los padres, hasta los peores, quieren lo mejor para sus hijos. Desafortunadamente, a pesar de nuestros mejores esfuerzos, nuestros hijos pueden hacer malas elecciones. Si un hijo decide no seguir al Señor, o vivir una vida inmoral, puede ser devastador para un padre. Puede parecer desesperanzador. Sin embargo, es en estos momentos cuando más necesitamos la esperanza. ¡La verdadera esperanza! La esperanza de que el Señor no ha olvidado nuestra oración ni a nuestros hijos. La esperanza nos recuerda que el amor del Señor por nuestros hijos es mayor que el nuestro, que no los ha abandonado, que hará todo para recuperarlos, y que nunca olvidará nuestras oraciones por ellos. Esta esperanza no falla.
BCJK: ¿Qué es lo que más socava la esperanza de un padre?
Las expectativas irrealistas pueden dañar nuestra esperanza. Cosas como, “mis hijos serán perfectos y nunca van a fallar”. Incluso algunos sueños que parecen ser realistas como “van a superarme”, pueden decepcionar. Expectativas falsas, muy altas, pueden llevarnos al desánimo, a no orar, a ponernos críticos, y así a perder la esperanza. Es una espiral cuesta abajo.
Las bajas expectativas también son un problema. Poner estándares muy bajos suele ser una señal de que nuestra esperanza ya fue abandonada. Nuestros estándares deberían estar donde el Señor los quiere y eso significa desafiar a nuestros hijos a alcanzar su total potencial en Cristo.
Y nunca debemos subestimar el poder de la batalla espiritual que nuestros hijos enfrentan. Definitivamente no es más fácil ahora que hace treinta años. Aún así, no debemos temer. El miedo es igual de agobiante. La batalla puede ser ganada. Sólo no la subestimemos.
BCJK: ¿Cómo pueden los padres guardar su esperanza?
Todos los cristianos, pecadores y santos, tienen buenos y malos momentos en sus vidas. Miren a Pedro, Pablo, Francisco o John Newton. Si los encontráramos en el momento equivocado de sus vidas, los habríamos tachado de cobardes, asesinos, embusteros o mentirosos. Pero el Señor los rescató. También, recuerda tu propia vida. Mira lo misericordioso que Cristo ha sido contigo, cómo nunca te abandonó. ¿No deberíamos esperar lo mismo para nuestros hijos?
No pongamos etiquetas a nuestros hijos cuando tengan 16, 18 o 25. Gracias a Dios a mi no me pusieron etiqueta a esa edad.
1 comentario:
Querido Miguel
Gracias por este articulo sobre la esperanza para los padres. Muy edificador el contenido pero sobre todo saber que he visto con mis propios ojos lo que la oracion y el amor de tus padres han hecho contigo. DIOS ES FIEL !!!
Te deseo lo mejor en Mexico y en el nuevo camino que empiezas. Un fuerte abrazo, Carolina
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