Entre el martes 27 y el lunes 2 estuve en Mexicali, ciudad en el estado de Baja California. Mexicali está en el puro desierto y eso hace que tenga climas muy extremos. Gracias a Dios no me tocó el calor del verano, ni el puro frío del invierno; pero sí hubo todos los días mucho viento y una cantidad sorprendente (para un tico de Sabanilla) de polvo.
En Mexicali tuvimos la oportunidad de asistir a una asamblea de MCU el miércoles, y de conocer un poco a los universitarios de allá. Y no dejo de asombrarme cuando llego a un lugar y veo que los universitarios de ahí también andan buscando a Dios y quieren compartir la vida en Cristo con otros. También pude pasar tiempo con varias familias de la comunidad Verbum Dei, y conocer un poco de su vida. Claro que me habría encantado estar en una asamblea comunitaria, pero como dicen los futbolistas, "no se nos dio".
La frontera con Estados Unidos está como a veinte minutos de la casa donde estaba. Así que el jueves fui con Malaquías a conocer Calexico (ciudad fronteriza en California) y Yuma (un casi pueblito en el estado de Arizona, como a una hora manejando). Me impresionó mucho en ese viaje la vista del desierto con sus dunas, algo que jamás había tenido en frente. Cuando le tomé la foto que aquí pongo, a Malaquías le llamó la atención. Y bueno a nosotros los del trópico nos parecen interesantes esas cosas...
También tuve oportunidad de compartir en Mexicali con los hermanos ahí que están afiliados a la Hermandad, considerando la opción de vivir solteros para el Señor. El domingo, por último, nos pasamos a San Diego y estuvimos todo el día ahí. Me gustó mucho la playa, no de San Diego, sino de otro lugar que se llama Coronado (nada parecido a "Coro" allá en Tiquicia). Una playa bastante bonita y bien cuidada. El domingo dormimos en San Diego, en la casa de uno de los hermanos de la comunidad de Mexicali, y volvimos el lunes a México.
Por ahí alguien dijo que seguro solo había ido a Mexicali a pasear. Pues así es. Pero gracias a Dios tuve una oportunidad de darme una escapada del corre-corre de Monterrey para descansar y volver mis ojos a Dios. Sí creo que volví refrescado y con más entusiasmo para seguir adelante.
Gracias a Dios.
2 comentarios:
Gracias a Dios por este regalo de vacaciones que te dió, es un Padre amoroso que sabe cuando sus hijos necesitan de ratos así
chivísimas las fotos! y sí, fijo para ellos es como lo más corriente, como para nosotros tomarle una foto al cerro de la carpintera o algo así.
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