12 de octubre de 2009

Dios es siempre fiel

Quería aprovechar este medio para dar gloria a Dios por sus muchas fidelidades. Cuando estaban mis papás aquí en Monterrey hace unas semanas, me preguntaba si alguna vez ellos se imaginaron esto: que estarían visitando a su hijo en un lugar lejos de la casa, mientras servíamos los tres en algo como la comunidad. Me estuve preguntando si ellos (o yo mismo) se imaginaban que la familia llegaría esto. (Porque no quiero decir "que terminaría así" porque esto no ha terminado todavía). Y le daba gracias a Dios porque verdaderamente me ha permitido servirlo en esta vida que estoy teniendo.
El jueves pasado, fuimos bendecidos con un nuevo miembro de la familia; el segundo hijo de mi hermana María. Gracias a Dios todo salió bien en su nacimiento, y claro a mí me tocó enterarme de todo por fotos y correo electrónico. No me quejo, el internet hace todo más cercano y pequeño.
Ese día estuve orando en la tarde, y le di gracias a Dios porque ha cuidado mucho a mi primer sobrino y permitió que naciera bien el segundo. He estado meditando mucho en estos últimos días en la fidelidad de Dios.
Muchas veces (o todas) no nos merecemos las grandes bondades que Dios nos da. Sin embargo, él decide aún así dárnoslas. Dice san Agustín, que aún si Dios no hubiera hecho el cielo y la tierra, y las estrellas, y las montañas, y los mares y los ríos, y aún si no hubiera creado al hombre y no lo hubiera amado, aún si no hubiera hecho por el hombre todo lo que ha hecho, aún así Dios sería digno de ser alabado y glorificado y exaltado sobre todas las cosas. Porque no son sus actos lo que lo hacen digno de alabanza, sino simplemente el hecho de que él es.
Por eso, no esperemos a ver grandes milagros en nuestra vida (que Dios los hace en cada segundo, con el solo hecho de que pdoamos leer estas letras), pero démosle siempre gracias a Dios por todo cuanto ha hecho y por todo lo que todavía tiene por hacer. Y digámosle siempre lo que dice el salmista: "Señor, tu amor es eterno, no abandones la obra de tus manos." (Salmo 138:8).

1 comentario:

Dora Arroyo Ruíz dijo...

Pues Migue, claro que nunca me imaginé que me tocaría ir a ver a un hijo mío tan largo de la casa.
Pero gloria a Dios por la vida que estás llevando y tu deseo de buscar a voluntad de Dios para tu vida, gracias a Dios por todo lo que nos permite vivir como familia en su servicio.