26 de noviembre de 2009

Cobren ánimo y levanten la cabeza

En esta semana, la Iglesia ha ido leyendo el capítulo 21 del evangelio de Lucas. Para mí, en lo personal, es muy impactante comenzar a leer las cosas que dice Cristo sobre el final de los tiempos y el regreso del Mesías; invito a los que lean esta entrada a leer Lucas 21 en estos días, ahora que nos acercamos al tiempo de Adviento en que esperamos la venida de nuestro Señor.
Creo que está muy de moda el final de los tiempos, ahora que ha salido la famosa película 2012 y que todo mundo ha decidido que los mayas son los que más saben sobre la historia del mundo. Es interesante que este espíritu milenearista (lo que le dio a medio mundo en 1999, que ya le había dado en el año 999, de pensar que el mundo se acaba en el cambio de milenio) le haya vuelto al mundo solo diez años después del 2000, cuando los relojes siguieron caminando contra toda expectativa, y ni cayeron cometas ni se hundió Nueva York.
No creo que sea casualidad, que en las mismas semanas en que tanta gente anda viendo la película esta, (no la he visto, ya me cansé de los días de la independencia, los días después de mañana, los armagedones y todas esas donde se caen la Estatua de la Libertad y la Torre Eiffel) también la Iglesia esté meditando en las mismas cosas; pues no es nada optimista lo que dice Jesús en Lc. 21:25: "Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de la gente, trastornada por el estruendo del mar y de las olas." No solo suena a película, suena también al tsunami de hace cinco años y a los terremotos y a cuanta cosa ha pasado en esta década.
Y la reacción de la gente hasta me causa una sonrisa. Hace dosmil años Jesús nos dijo cómo iba a reaccionar la gente cuando viera estas películas: "Los hombres se quedarán sin aliento por el terror y la ansiedad ante las cosas que se abatirán sobre el mundo, porque las fuerzas de los cielos se tambalearán." (Lc. 21:26).
Pero este es el momento de mayor gozo y alegría para nosotros. Es el momento para solidarizarnos con los que se vean afectados por estas tragedias, pero también para cobrar ánimo y levantar la cabeza. No sé si sea hoy, en el 2012 o en el siglo que sigue cuando vuelva el Señor. Lo cierto es que las cosas que Cristo anunció se han venido cumpliendo y se seguirán cumpliendo. Y no solo los signos de la tierra anuncian el regreso del Señor, porque dice Jesús: "Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, os entregarán a las sinagogas y cárceles y os llevarán ante reyes y gobernadores por mi nombre..." (Lc. 21:12). Esto sí que ya está ocurriendo, allá donde prohibieron los crucifijos, y acá donde los profesores no dejan a los cristianos hablar en las universidades.
Nuestra persecusión anuncia que ya se acerca el Señor. Este es el tiempo para que nosotros cobremos ánimo y levantemos la cabeza, como esá escrito: "Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza, porque se acerca vuestra liberación." (Lc. 21:28).
Hablar de la segunda venida, hablar del fin de los tiempos, es a veces un poco impactante; pero no debe nunca ser un motivo de miedo para nosotros los cristianos. Los que no creen, que se asusten y se preocupen, pues, ¿cómo imaginar el fin de los tiempos si no hay un rescate, si simplemente se acaba nuestra existencia? Pero nosotros creemos que se acerca nuestra liberación, que este mundo de persecusión y tinieblas, este mundo de sufrimientos, de muerte, de injusticias, de dolores, de mentiras, de rencores, de angustias y de frustraciones se va a acabar, y llegará el Señor, y veremos "venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria" (Lc. 21:27) y entonces seremos totalmente libres y entraremos en el descanso del Señor.
Por eso, ahora que comienza el Adviento, mientras el mundo se adorna de luces para una fiesta que ya no entiende, nosotros cobremos ánimo y levantemos la cabeza, porque se acerca nuestra liberación.

3 comentarios:

CAV dijo...

Buenísimo, Migue. ¡Qué diferente es la "dichosa esperanza" de los cristianos acerca de esos acontecimientos, del terror e incertidumbre de los que no tienen fe!

Unknown dijo...

Coincido con tus ideas, y con lo que dice tu papá también. Esa es la diferencia que nosotros tenemos que marcar ante la reacción de terror de otros.

Dora Arroyo Ruíz dijo...

Muy bueno, Migue, muy edificante leer algo así, la verdad es que para nosotros los cristianos el fin del mundo es el cumplimiento de una promesa y la entrada a la mejor vida que todos añoramos.