3 de septiembre de 2009

Por tu palabra echaremos las redes

En Lucas 5:1-11 encontramos un relato que retrata nuestro constante diálogo con el Señor en el camino hacia él. Jesús sube a la barca del experimentado pescador Pedro, y le sugiere que remen mar adentro y echen sus redes para pescar. La respuesta de Pedro, que sabe perfectamente qué hay que hacer para obtener buena pesca en aquel lago, es verdaderamente admirable: "Señor, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada, pero por tu palabra echaremos las redes".
Muchas veces, al leer este pasaje, nos enfocamos en la invitación del Señor a ir mar adentro. Y es importante, el Señor quiere que dejemos las aguas tranquilas y que dejemos de chapotear como niños en un charco, y que comencemos a sumergirnos en las profundiades de su amor y sus misterios. Él quiere que nuestra relación con él no sea superficial, sino que sea algo profundo, en donde cada vez estemos dispuestos a ir todavía más hacia adentro.
Pero en esta ocasión quiero reflexionar en la respuesta de Pedro, con la que siempre me identifico al leer este pasaje. "Señor, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada, pero por tu palabra echaremos las redes".
Pedro es sincero con el Señor, no se traga sus palabras, no le esconde lo que piensa. Lo que Pedro piensa es que toda la noche han trabajado y ya sabe que no hay nada que pescar. Pedro está cansado (ha trabajado toda la noche), y su trabajo ha resultado totalmente estéril. Por eso, Pedro aprovecha el momento de la invitación a ir a lo profundo, para verdaderamente desahogarse con el Señor. Pero la segunda parte de su respuesta demuestra que para esta altura ya sabe de qué es capaz Jesús. "Por tu palabra echaremos las redes". Es que sabe que no importa lo que haya pasado durante la noche, no importa hasta dónde hayan llegado sus esfuerzos; la palabra del Señor cambia todo, lo hace diferente y le da un sentido. Por eso, Pedro, decide que echará las redes, porque cree en la palabra del Señor.
Pedro sabía que Cristo no nos llama para cosas que no podemos hacer, y que no nos llama para vernos sufrir de forma efímera. Cristo nos llama para que demos fruto, y que nuestro fruto permanezca. Por eso Cristo llama a Pedro a pescar, y por eso nos llama hoy también a nosotros, a ir mar adentro y echar nuestras redes para pescar. ¿Y para pescar qué? Pues para pescar aquellos peces que tanto se nos han escapado durante la noche, y para trabajar en aquellas cosas en las que después de cinco, diez, o treinta años de seguir a Cristo, todavía no hemos visto los frutos. Pensemos en aquel amigo que no se ha abierto a escuchar a Dios, en aquella situación que cada vez que recordamos nos aflige, en aquel hábito que nos aleja de Dios y que tanto hemos tratado de quitarnos.
Nosotros también hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada. Pero el Señor hoy nos llama a volver a echar las redes. Volvamos a echar las redes, por la palabra del Señor. Tengamos la fe de Pedro, y veremos una pesca milagrosa, tanto que se saldrá de nuestras manos todo el fruto que el Señor tiene para nosotros.
Señor, hemos estado bregando toda la noche, y no hemos pescado nada, pero por tu palabra echaremos las redes.

2 comentarios:

Dora Arroyo Ruíz dijo...

Muy bueno Migue.
Tengo que hablar de este pasaje en la charla que daré en Monterrey y voy a tener en cuenta tu reflexión.
Dora

MarioNavarro dijo...

Te puedo responder con la nota que escribí yo ese mismo día?? Porque la publicaré en FB quien sabe hasta dentro de cuanto! Me gusta tu reflexión. Ánimo bro!