Es mi primera entrada de julio. En algún momento creo que dije que el ritmo de vida de la casa ha bajado desde mediados de junio, cuando la comunidad entró en su dinámica de verano. El verano en la comunidad tiene muchas actividades (y este año no hay VEM para ahorrar previo a la conferencia de Quito el próximo año) pero la intensidad baja porque no hay tantas actividades entre semana sino sólo ciertos fines de semana.
Durante lo que va de julio la cosa ha estado tranquila. Aunque el termómetro sube a alturas que hasta ahora eran para mí desconocidas (los 40's), en realidad los días se pasan muy bien. Siempre hay trabajo, sigo con traducciones (algunas planeadas, otras no tanto), con revisiones de cosas y con una que otra actividad de MJ o de MCU. Además las conversaciones se han movido entre la Copa de Oro y las elecciones que hubo en México, donde el PRI salió muy favorecido.
Y mientras tanto, nos preparamos para irnos de misión el próximo lunes 13 a Mexiquito, en San Miguel de Allende. Lo que vamos a hacer allá es trabajar con niños de bajos recursos y según entiendo también con niños que tienen algunas discapacidades. Ellos viven en un albergue de unas monjas y nosotros vamos por una semana con un grupo de adolescentes de Monterrey a organizarles un campamento y otras actividades.
Si Dios quiere mi próxima entrada será entonces hasta que regresemos de Mexiquito (el 20 de julio) y para contarles sobre cómo estuvieron las misiones. Hasta entonces, seguimos en oración por lo que está pasando en Honduras, y oramos también por otras expresiones de misión que están ocurriendo en distintas comunidades en todo el mundo.
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