1 de noviembre de 2008

Espejos

En este día de todos los santos, quería compartir un poema que escribí hace tres años. Para mí los santos son espejos de la luz de Cristo, no brillan por ellos mismos sino que reflejan la luz del Señor. Ojalá podamos ser espejos. Hay otra imagen de los santos, pensando en los vitrales de la las iglesias, que dejan que pase la luz del sol y no la tapan con sus figuras. Ojalá dejemos que la luz de Dios pueda ser vista por otros en nosotros. Les dejo el canto de los espejos.

Canto de los Espejos

(Regreso)


Oscuridad

El camino desapareció frente a mí

—había aparecido años antes,

lo veía con toda claridad,

ahora no estaba—.

Ya no estaba yo en él,

no lo sentía a Él en mí.

Silencio.

Ya no pude oír su voz

—la había oído años atrás,

la escuchaba con toda claridad,

pero se quedó callado—,

no podía escuchar,

estaba sordo en las tinieblas.

Grito.

De lo profundo clamé a él

—lo había llamado años antes,

sabía que él me escuchaba—;

no pude oír mi voz,

pero él sí la oyó.

Luz.

Mis ojos se abrieron y vi

el brillo de muchos espejos:

reflejaban la luz del Hijo

que ahora iluminaba mi camino;

eran los que ya habían llegado.

Trueno.

Como el estruendo de aguas,

escuché el canto triunfal;

recobré nuevas fuerzas

mientras el camino aparecía

nuevamente frente a mí.

Regreso.

Mis pies se apresuraron

hacia la Gran Ciudad;

y, aunque sintiera flaqueza,

esa luz, ese canto,

me animaron otra vez.


Reflejo.

¡Brilla la luz de los que pasaron

por el camino antes que yo

y esa luz es la del Hijo,

la de aquél que nos amó!

1/11/2005

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