Canto de los Espejos
(Regreso)
Oscuridad
El camino desapareció frente a mí
—había aparecido años antes,
lo veía con toda claridad,
ahora no estaba—.
Ya no estaba yo en él,
no lo sentía a Él en mí.
Silencio.
Ya no pude oír su voz
—la había oído años atrás,
la escuchaba con toda claridad,
pero se quedó callado—,
no podía escuchar,
estaba sordo en las tinieblas.
Grito.
De lo profundo clamé a él
—lo había llamado años antes,
sabía que él me escuchaba—;
no pude oír mi voz,
pero él sí la oyó.
Luz.
Mis ojos se abrieron y vi
el brillo de muchos espejos:
reflejaban la luz del Hijo
que ahora iluminaba mi camino;
eran los que ya habían llegado.
Trueno.
Como el estruendo de aguas,
escuché el canto triunfal;
recobré nuevas fuerzas
mientras el camino aparecía
nuevamente frente a mí.
Regreso.
Mis pies se apresuraron
hacia la Gran Ciudad;
y, aunque sintiera flaqueza,
esa luz, ese canto,
me animaron otra vez.
Reflejo.
¡Brilla la luz de los que pasaron
por el camino antes que yo
y esa luz es la del Hijo,
la de aquél que nos amó!
1/11/2005
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