22 de junio de 2009

Un fin de semana por encima de los 30°

El que pasó fue un fin de semana bastante caluroso y lleno de actividades. De ellas quiero compartir algunas cosas.
El viernes, previo a celebrar el cumpleaños de un miembro del Sector Universitario, varios de nosotros quedamos de encontrarnos en misa de 7 en la parroquia a doscientos metros de mi casa. Aunque debía ser una misa normal de entre semana, de esas que duran 40 minutos, la misa resultó ser todo un evento. Lo primero que creí al entrar a la iglesia es que habría una celebración de graduaciones. Tenía razón. La iglesia estaba a reventar, es una de las misas que he visto aquí con más gente. Yo entré y ya no pude seguir caminando, tuve que acomodarme a un lado de la puerta junto con los otros del sector que ya habían llegado.
Lo que no me imaginé es que tres jóvenes de unos veintitantos que estaban en la puerta vestidos de blanco iban a bautizarse. Así que además de graduaciones, había tres bautizos. El monitor comenzó a hablar y a decir que había bautizos, y que algunos hermanos recibirían los sacramentos de iniciación (bautizo, primera comunión y confirmación) lo que no dijo, era que la primera comunión no la recibían sólo los que se iban a bautizar, sino también otro grupo de jóvenes que estaba sentado en las primeras filas. Tampoco dijo que las confirmaciones eran todavía para otro grupo que estaba también sentado en varias filas hacia atrás. Al final resultó que en total había unas 60 personas bautizándose/comulgando por primera vez/confirmándose. Estos además del grupo de ingenieros civiles que se graduaba y estaba en las filas del otro lado del pasillo principal. Toda esta gente tenía en la iglesia a sus padrinos, familias y amigos. El celebrante no era el obispo sino un vicario episcopal. Y, como bien dijo un amigo aquí, sólo faltó un muerto, una novia y una ordenación sacerdotal.
La misa duró cerca de dos horas y mi conclusión fue la siguiente: si no es porque había bautizos, me habría salido. ¿Y por qué así? Pues algunos sabrán que últimamente ando muy interesado en el estilo de bautizos de gente adulta y en las costumbres de la Iglesia Primitiva. Así que decidí que era una buena oportunidad para enriquecer mis "experiencias" en la iglesia. Y la verdad es que me alegra ver gente bautizándose, sobre todo gente mayor, porque me doy cuenta que la iglesia sigue conquistando corazones para Cristo y extendiendo el Reino en medio de los hombres. Me sentí muy contento por los neófitos.
El sábado y domingo tuvimos un retiro de evangelización de adolescentes. Algo parecido a lo que hicimos en Costa Rica en noviembre (y hay una entrada sobre eso en el archivo del blog). El fin de semana fue muy cansado pero me llenó de alegría ver a los adolescentes siempre tan apuntados al servicio y a anunciar la Buena Noticia a los que no la han oído. Creo que fue muy buena experiencia para el movimiento de adolescentes y creo que es solo el comienzo de una nueva obra evangelística entre los adolescentes de esta ciudad. Sigo convencido de que estas son las cosas que más fruto dan entre los que han nacido en comunidad: darles espacios de servicio para que asuman sus propias responsabilidades.
Todo el fin de semana tuvo como principal característica la alta temperatura. Conforme va entrando el verano, van cambiando mis conceptos de calor. Y me pregunto si me iré a morir de frío la próxima vez que me dé una vuelta por Tiquicia. Lo más notable es que aquí aunque el calor es inhumano, uno comienza a acostumbrarse.

1 comentario:

CAV dijo...

Muy bueno lo de que presenciaras ese bautismo de adultos. Creo que es algo que se va a ir haciendo cada vez más común, en una Iglesia que ya no está en situación de "cristiandad" sino de misión y de presencia en una sociedad secular. Hace apenas 25 años eso era prácticamente algo nunca visto.